Cat | Esp | Eng
Pere Renom

«No te dimos un lugar fijo, ni faz propia, ni un oficio peculiar, Oh Adán!, porque el lugar, la imagen y los empleos que desees para ti, estos los tengas y poseas por tu propia decisión y elección […] Ni celeste, ni terrestre te hicimos, ni mortal ni inmortal, para que tú mismo como modelador y escultor propio, más a tu gusto y honra te forjes la forma que prefieras para ti.»

Giovanni Pico della Mirandola - De la Dignitat de l'home

Dientes artificiales

publicado el 12 09 2019

La dentadura humana es típica de un animal omnívoro, por tanto, no está especializada. Si la comparamos con la dentadura típica de dos carnívoros, un perro y un gato, veremos que ambos tienen los colmillos muy desarrollados. Estos dientes sirven para matar la presa y desgarrar la carne. Los humanos hace cientos de miles de años que incorporamos carne en nuestra dieta. Aquel fue un momento crítico de nuestra evolución. Nos convertíamos en carnívoros, aunque fuera a tiempo parcial, pero sin la dentadura adecuada. ¿Cómo lo resolvimos? Con la cultura. Inventamos unos dientes artificiales externos, las herramientas de piedra o herramientas líticas, para cortar y rasgar. También inventamos armas arrojadizas. Podríamos decir metafóricamente que en lugar de saltar y morder la presa «lanzábamos» los dientes. Y así nace la flecha. Con el paso del tiempo las flechas, han evolucionado mucho tecnológicamente, al tiempo se han convertido en un símbolo universal. Las utilizamos para indicar el tráfico, el viento, el norte geográfico o la salida. Ahora, el sentido de la flecha es indicar el sentido.