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Pere Renom

«No te dimos un lugar fijo, ni faz propia, ni un oficio peculiar, Oh Adán!, porque el lugar, la imagen y los empleos que desees para ti, estos los tengas y poseas por tu propia decisión y elección […] Ni celeste, ni terrestre te hicimos, ni mortal ni inmortal, para que tú mismo como modelador y escultor propio, más a tu gusto y honra te forjes la forma que prefieras para ti.»

Giovanni Pico della Mirandola - De la Dignitat de l'home

Vacas y cambio climático

publicado el 26 09 2019

La vaca es un animal rumiante y tiene 4 estómagos: el rumen, el retículo, el omaso y el abomàs. Los dos primeros tienen una rica comunidad de microorganismos que fermentan la vegetación en condiciones anaerobias, es decir, sin presencia de oxígeno. Algunos de estos microorganismos, los llamados arqueas o arqueobacterias liberan gas metano. Este gas se acumula en el rumen y cuando hay demasiada presión la vaca lo expulsa eructos, haciendo eructos. Una vaca puede emitir unos 250 litros de metano al día. El gas metano (CH4) asciende a la atmósfera e interacciona con la radiación infrarroja y calienta la atmósfera. Es un gas de efecto invernadero 20-25 veces más potente que el CO2. En consecuencia cuando comemos un bistec de ternera de alguna manera estamos contribuyendo al cambio climático. Se está estudiando maneras de reducir las emisiones de metano mediante vacunas antiarquees, modificando la alimentación, o seleccionando razas de vaca con bajas emisiones. En lugar de la vaca lechera tendremos la vaca desgasificada.